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– Mátame, cuando deje de dolerte. –


Gracias, Ismael.

Le dijo el cuchillo a la herida. Ahora es cuando miras la empuñadura: tus huellas. ¿Real o ficticio? Ambiguo. Quizá fuese un impulso suicida o quizá te obligaran a hacerlo. Aunque, al fin y al cabo, es prácticamente lo mismo, ¿no? Ya sabes, la influencia social es directa e inevitable. Jamás esperas ser tan sumamente vulnerable, pero ya no puedes sostener más una debilitada fortaleza, qué más da, si ya eres uno de ellos. Sabes que eres tu peor enemigo, pero que te refuercen las ideas negativas con lo que parece cierto, no es de gran ayuda. ¿Cómo es posible, que tú, estable, feliz, te veas así? No hagas caso, por favor, no lo hagas. Está distorsionado, no eres tú, es la imagen que te han hecho creer que eres. Eres una víctima de tu propia mente. ¿Por qué si no ibas a dudar de todo lo que creías seguro? No es necesario que recuerde que la sociedad es una mierda. No tenemos por qué otorgarle una veracidad irreal. No te dejes manipular. No te permitas el lujo de seguirles. Acabarás con las manos manchadas de tu propia sangre; y la ajena. Porque, también colaborarás al daño de los demás. No merece la pena seguir luchando si no vas a ser independiente. Y la dependencia no es ninguna opción. Un cambio radical es lo que hace falta, recuperarte, a ti, tu ser. Ignorar el quién y el cómo del pasado, para poder disfrutarte. Se acabó el llegar llorando a casa, el acostarte llorando, el levantarte llorando y negarte en rotundo a enfrentarte a tu día a día. Ya no eres capaz de concentrarte, ¿dónde quedó la capacidad memorística? Sí, estás aprendiendo, aunque no lo estipulado, lo que estás adquiriendo es mucho más valioso y marcará tu vida, pero hay otras maneras menos dañinas, a pesar de que no dependa de ti. No cumples con tu supuesto cometido, Y NO PASA NADA. Es el fin del 'deberías', del 'no tienes por qué', del 'eres muy cuentista', del 'tanto victimismo me supera'; es el puto final del sufrimiento. No van a lograr que te pudras más. Al fin y al cabo, ya has tocado fondo, la inocencia no te la va a devolver nadie, nunca. El tiempo perdido, tampoco. Cargarás con ello, por siempre. Pero, por favor, jamás olvides que todo el mundo tiene algo bueno, todo ser tiene una utilidad, un cometido. Aunque no lo veas.

2016, Paula Pérez Rojas. Creado con Wix.com

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